Descubrir rincones del mundo en un tren de lujo con todas las comodidades de un hotel cinco estrellas es, sin duda, una opción a tener en cuenta a la hora de planificar las vacaciones.
Lourdes Fernández | miércoles, 10 de junio de 2009 | Opiniones
El lujo también se encuentra a bordo de un vagón. Y desde luego no es algo nuevo. Trenes de lujo que ofrecen todas las comodidades de un hotel existen desde hace años. Más de un siglo hay que remontarse para establecer el año de aparición del famoso Orient Express (1883), archiconocido ferrocarril que dio a conocer en el mundo entero la escritora Agatha Christie, y que por aquellos entonces unía París y Estambul. Era considerado uno de los trenes más lujosos del mundo en el que viajaban millonarios burgueses y miembros de la aristocracia europea, y que ahora sigue recorriendo mundo.
Otro de los trenes de lujo más conocidos es el Transiberiano que une las ciudades de Moscú y Vladivostok y que evoca la época de los zares rusos y de la elegancia y grandeza imperial. O el Royal Scotsman, cuyo cupo máximo es de 36 personas por trayecto para conocer los secretos paisajísticos de Edimburgo. Y en África, Rovos Rail, un tren con 36 exclusivas suites de estilo clásico para conocer lugares tan fascinantes como El Cairo, Durban o Pretoria.
Aunque no hay que irse lejos para encontrar el lujo a bordo de un convoy. En España opera el Transcantábrico, un exclusivo tren fabricado en 1920 en Inglaterra que ha restaurado sus estancias para convertirlas en verdaderas joyas ferroviarias que recorren desde León hasta Santiago de Compostela.
Pero, ¿qué puede costar un viaje a bordo de uno de estos trenes? Los precios varían mucho dependiendo del trayecto y la compañía. Así, viajar a bordo del Transcantábrico durante una semana cuesta alrededor de 2.500 euros, o viajar en el Orient Express para realizar la Ruta de la Seda a lo largo de 21 días de Moscú a Beijing puede costar cerca de 12.000 euros por persona, según los precios que ofrece la página web Trenes-de-Lujo.com
Pero la crisis no sonríe a todos lo convoyes. Por ejemplo, un proyecto ferroviario de lujo desde Beijing hasta Lasa que iba a comenzar su andadura por raíles el pasado mes de abril, ha tenido que posponer su inauguración hasta el próximo año. Algo similar le ha sucedido al Danubio Express, que ofrece viajes de lujo alrededor de Europa Central y Oriental, y que ha tenido que cancelar sus rutas de 2009.
A pesar de ello, los operadores turísticos del sector no dudan en afirmar que las reservas no han decaído y son precisamente los vagones de primera clase aquellos que más se demandan. Y es que no tiene precio viajar en un paisaje privilegiado, degustando la gastronomía típica en un tren con todo lujo de detalles por lugares tan recónditos como el Tíbet, Tanzania, Mongolia, Tailandia, Hungría y, por qué no, también España.